Nuestra vida de oración

La vida de oración de las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús es bella y única. Combinamos el espíritu contemplativo con nuestro ministerio activo entre los ancianos, jóvenes y niños. El centro de nuestro día es la Santa Misa, celebrada en la capilla de cada uno de nuestros Hogares en todo el mundo. Desde la mañana hasta la noche, nuestras hermanas están rodeadas de nuestras oraciones en comunidad, que llegan a Dios como si se “quemara incienso en Su presencia". El Oficio Divino es el elemento en torno al cual comienza y termina nuestro día: la oración matutina, la oración del mediodía, la oración vespertina y nocturna.

El comienzo de la
procesión hacia la Capilla
para renovar los votos

Si no se reconoce que Jesús es el centro de nuestras vidas, nuestro ministerio, nuestro trabajo, dejará de dar frutos. A nuestras Hermanas se les ofrecen confesiones frecuentes, días de reflexión religiosa (cada mes) y retiros (cada año). La adoración de Jesús en el Santísimo Sacramento es una parte fundamental de nuestra vida diaria. También disponemos de lectura espiritual diaria, examen de conciencia y gran participación en conferencias espirituales, talleres, etc. A diario, damos mucha importancia a nuestro momento de meditación, nuestro momento para disfrutar verdaderamente el mensaje del evangelio, nuestro momento a solas con Dios para entablar una conversación personal con Él y para reflexionar sobre el significado de nuestro estilo de vida especial y ¡Su benevolencia al convocarnos a éste!

La palabra “Carmelo” significa “jardín”. Nuestra vida de oración brinda un suelo rico y fértil que permite que este jardín crezca y florezca. De la misma manera en que no podemos vivir sin respirar, ¡las Hermanas Carmelitas del S.C.J. no pueden vivir sin la oración!