Oraciones al Sagrado Corazón de Jesús

La Coronilla de la Divina Misericordia

Las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús animan a todos a recitar la Coronilla de Piedad Divina diariamente, sobre todo a las 3:00 p.m. y rezar la Novena de la Divina Misericordia junto con la Coronilla, durante los nueve días previos a la Celebración de la Misericordia. La Celebración de la Misericordia es el segundo sábado de Pascuas. La Novena comienza en el Viernes Santo.

Coronilla y Novena de la Divina Misericordia

Según el Diario de Santa María Faustina (476) y (1209-1229)

LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA COMO UNA NOVENA

Además de la Novena a la Divina Misericordia, que Nuestro Señor dio a Santa María Faustina para su propio uso privado, Él le reveló una oración poderosa que Él quiso que cada uno dijera - la Coronilla de la Divina Misericordia. Santa Faustina rezó la Coronilla casi constantemente, sobre todo por los agonizantes, y el Señor la impulsó a animar a otros a rezarla también, prometiendo gracias extraordinarias a aquéllos que recitaran esta oración especial.

La Coronilla puede ser dicha en cualquier momento, pero el Señor expresamente pidió que sea recitada como una novena, sobre todo durante los nueve días previos a la Celebración de la Misericordia. Él prometió, "Mediante esta Novena (de Coronillas) concederé cada gracia posible a las almas". (796). Podemos rezar esta Novena de Coronillas por nuestras propias intenciones personales o podemos ofrecerla junto con la Novena a la Divina Misericordia de las intenciones diarias dictada por Nuestro Señor a Santa Faustina.

CÓMO RECITAR LA CORONILLA DE MISERICORDIA

La Coronilla de Misericordia se recita usando cuentas de rosario ordinarias de cinco décadas. En el Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachussets, la Coronilla es precedida por dos oraciones de apertura del Diario de Santa Faustina y es seguida por una oración de cierre.

ORACIONES DE APERTURA (Opcionales)

Moriste, Jesús, pero la fuente de vida salió a borbotones para las almas, y el océano de misericordia se abrió para el mundo entero. ¡Oh, Fuente de la Vida, Divina Misericordia inconmensurable, envuelve al mundo entero y vacíate sobre nosotras. (1319).

Oh, Sangre y Agua. que salió a borbotones del Corazón de Jesús como una fuente de piedad para nosotras, confío en Ti! (84).

Comenzar la Coronilla con el Padre Nuestro, el Avemaría y el Símbolo de los Apóstoles.

EL PADRE NUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea Tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase Tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.

EL AVEMARÍA

Dios te salve, María, llena eres de gracia.
El Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

EL CREDO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
nación de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilatos;
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos;
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos;
y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso
desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos
Creo en el Espíritu Santo,
en la Santa Iglesia Católica, en la Comunión de los Santos,
en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne
y en la vida eterna.
Amén.

Luego, en la cuenta grande antes de cada década recitar:

Padre Eterno,
te ofrezco el Cuerpo, la Sangre,
el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados
y los del mundo entero.

En las diez pequeñas cuentas de cada década, recitar:

Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Finalizar con:

Santo Dios
Santo Dios Todopoderoso
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero. (476)
(Recitar esto tres veces)

ORACIÓN DE CIERRE (Opcional)

Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu bondadosa mirada y aumenta Tu misericordia en nosotros para que, en los momentos difíciles, no nos desalentemos ni nos desesperemos, sino que, con la máxima confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es Amor y Misericordia (950).

Nuestro Señor le dijo a Santa Faustina:
“Hija Mía, anima a las almas a rezar la Coronilla que te he dado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Cuando recen esta Coronilla junto a los moribundos, me pondré entre Mi Padre y el alma agonizante no como el juez justo sino como el Salvador Misericordioso. Los Sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta Coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi Misericordia Infinita. Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confíen en Mi Misericordia. A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad”. (687, 1541, 1731).

Con la aprobación Eclesiástica

NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA

PRIMER DÍA

Hoy tráeme a
Todo el género humano, especialmente a los pecadores

Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de Él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pobres pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su dolorosa Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.

SEGUNDO DÍA

Hoy tráeme a
Las Almas de los Sacerdotes y Religiosos

Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquéllos que las vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido en Tu viña - hacia las almas de sacerdotes y religiosos -; dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

TERCER DÍA

Hoy tráeme a
Todas las almas devotas y fieles

Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquél con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, como hacia el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todo el ejército de Ángeles y Santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

CUARTO DÍA

Hoy tráeme a
Los que no creen en mí y los que todavía no me conocen

Piadosísimo Jesús, Tú eres la Luz del género humano. Recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquéllos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen Tu maravillosa misericordia; y no los dejes salir de la morada de Tu Corazón desbordante de piedad.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquéllos que no creen en Tu Hijo y las de aquéllos que todavía no te conocen pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

QUINTO DÍA

Hoy tráeme a
Las almas de aquéllos que se han separado de la Iglesia

Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquéllos que Te buscan. Recibe en el seno de tu corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos que se separaron de la Iglesia. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de Tu misericordia.

Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos que se separan de la Iglesia de Tu Hijo, especialmente hacia las almas de aquéllos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordiosísimo de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

SEXTO DÍA

Hoy tráeme a
Las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños

Misericordiosísimo Jesús, Tú que dijiste: “Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón”. Acoge en el seno de Tu corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. Ellas encuentran abrigo perenne en Tu Piadosísimo Corazón, oh, Jesús, y entonan, incesantemente himnos de amor y gloria.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacia estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad absoluta, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: Bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.

SÉPTIMO DÍA

Hoy tráeme a
Las almas que veneran y glorifican especialmente Mi Misericordia

Misericordiosísimo Jesús, cuyo corazón es el amor mismo, recibe en el seno de Tu corazón piadosísimo las almas de aquéllos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu Misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, Oh, Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia y sus corazones, desbordantes de alegría, entonan cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando tu misericordia. Te lo suplico Señor: Muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por Él, pues ellas son su gloria. Amén.

OCTAVO DÍA

Hoy tráeme a
Las almas que están detenidas en el purgatorio

Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de tu corazón desbordante de misericordia, las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu corazón apague las llamas del Purgatorio para que, también allí, el poder de Tu misericordia sea glorificado.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sagradísima Alma: Muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las Heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.

NOVENO DÍA

Hoy tráeme a
Las almas tibias

Piadosísimo Jesús, que eres la piedad misma, traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas de nuevo la llama de Tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumarte con su carga. Oh, Jesús, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama viva de amor y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de Su corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu hijo padeció, y por Sus tres largas horas de agonía en la Cruz: que ellas también glorifiquen el mar sin fondo de Tu misericordia. Amén.

 

Animamos a todos a visitar el Santuario Nacional de Divina Misericordia
En Stockbridge, MA 01263-0004

www.marian.org/shrine

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